lunes, 10 de noviembre de 2008

NOCHE

Desolada noche vestida de estrellas luminosas y distantes,
colmada de silencios y emociones encontradas,
con una luna colosal que desde su reinado impasible observa altiva,
esa mixtura fantástica de sombrio y albor que es la tierra.

Noche fragante por el aroma de rosas húmedas,
que en el ocaso se dejaron agasajar por la brisa,
composición notable de algunas lagrimas que tal vez fueron risas,
y suaves memorias de un amor que creía sería eterno.

El cielo parece querer abrigarme y me arropo como una niña,
entre los pliegues de unas nubes, planicies doradas,
que el sol coloreo muy perezosamente mientras recorría el día,
y que me dan la tibieza que a mi piel con frío le hace falta.

Noche colmada de despojos de la vida que retornan,
trayendo de nuevo el ardor de antiguas llagas sin curar,
que no permiten que halle las respuestas a mis inquietudes,
y es mi pena tan grande que creo al final me matará.

Noche esquiva. Noche dura, fría y triste,
donde me hace tanta falta el fuego de esos besos tuyos,
que con solo acariciarme los labios me incendiaban,
y el hechizo de tus caricias que me hacían elevarme.

Otra noche más de angustia plena y con la inquietud de saber,
que al caer vencida sobre la cama convocando al sueño,
con un murmullo huraño, con mis ojos sin llanto y los puños cerrados,
susurrare un deseo de buenas noches a la soledad.

1 comentarios:

Marta dijo...

Qué decirte Amiga mía, ésas noches estrelladas seguirán existiendo, lo importante es que no te imposibiliten seguir amando, y siendo como sos, no creo que te caigas facilmente
Te quiero mucho, te lo dije alguna vez?