miércoles, 5 de noviembre de 2008

DESNUDO...

Desde el territorio donde me dejaste,
entre las sombras de lo que entiendes inocencia,
te observo atentamente mientras crece con rapidez,
en mi ánimo la angustia.

Desnudo, con la piel desgarrada por mil llagas,
la voz enronquecida de tanto proferir tus gritos,
te elevas tiritando de temor y frío,
exigiendo con palabras de trueno el amor que se te niega.

De tus dedos se derraman las caricias rechazadas,
de tu boca junto a los alaridos se desbandan,
esos besos que jamás morderán los labios que anhelabas.
¡Indigente corazón que se vierte y nadie quiere!

En las venas la sangre se te escarcha,
las llagas de tu cuerpo cada vez más golpeado,
te envenenan y su ponzoña se vierte lentamente,
sobre las rosas extintas de tu ilusión.

Desde mi dominio de utopías donde me desterraste,
puedo verte girar delirante buscando una respuesta.
Veo el sombrío océano de tu verde mirada,
mientras la furia te incendia y de a poco te mata.

Te observo y alzo al cielo mi pedido,
para que la verdad al revelarse,
aquiete los gritos de tu amor desesperado,

al descubrir que nunca hubo nadie para amarte.

1 comentarios:

Marta dijo...

epa!!! qué fuerte, directo al corazón y a la cabeza